La naturaleza de la conciencia
La única forma de alcanzar la Verdad es llegar a estar totalmente vacío de mente, de pensamiento, un vacío total y absoluto. Si permanecemos en ese estado durante un tiempo, empezamos a darnos cuenta de que esa vacuidad nunca ha estado vacía realmente.
Pues, contiene el potencial de todo lo que puede llegar a ser; penetramos en un área en la que se dan aspectos extremadamente refinados de la conciencia, la cual, disolviéndose en sí misma, pierde toda dualidad. Y eso es lo único que queda.
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios, Salmo 46:10
Si tomamos algo que pertenezca al mundo de las
cosas manifiestas, ya sea un ser vivo o algo inanimado, y nos detenemos a
observar profundamente su naturaleza, descubriremos que tiene la misma
naturaleza que la conciencia
Hay tantas cosas que encierran una profunda
verdad en su interior... En el budismo tenemos lo no-nacido, lo no-manifestado,
lo no-creado, de lo cual surge lo creado y lo manifiesto.
En la
Biblia encontramos algo similar en el Génesis: en el principio no había más que
vacío, y de él surgió lo que viene a denominarse el verbo. Este es el aspecto
vibratorio, del cual proviene el mundo.
Todo nos lleva de regreso al vacío, a la
vacuidad, a la nada (al no-algo) de la que surge el algo (las cosas), y no
existe ninguna forma de comprensión intelectual que pueda conectarnos con esta
verdad.
Es algo que ha de ser visto por sí mismo, algo que se encuentra mucho más allá de la razón. El vacío es la paz que sobrepasa todo entendimiento, la paz que nos proporciona una plenitud y una satisfacción total. Durante muchos ciclos de vida hemos sido presa de un estado ilusorio, pero ahora por fin encontramos la verdad.
Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. Gálatas 2:20
¿Quién
los está pensando? ¿No es cierto que simplemente surgen, empleando para ello el
mismo proceso que usaríamos si quisiéramos pensar de forma voluntaria?
¿De
verdad somos nosotros quienes pensamos nuestros pensamientos o estos
simplemente pasan por nosotros, a través nuestro?
La
mayoría de las veces no son más que pensamientos repetitivos, pensamientos que
pasan por nosotros pero son completamente innecesarios.
En lugar de pensar, podemos simplemente ser. A
menos que queramos pensar específicamente en algo que sea útil o práctico, el
pensamiento no es más que un proceso habitual que tiene lugar en nuestra
cabeza.
Una
cosa es el pensamiento positivo, pero el pensamiento irracional es algo
completamente distinto. Gran parte del tiempo lo pasamos pensando cosas que no
queremos pensar, así que ¿quién tiene el control?
Cuando te ocurra esto, ignora el pensamiento y
desciende hasta el área de los sentimientos, hasta la zona en la que se
encuentra la sensibilidad. Poco a poco esto te irá aportando un cierto control,
la capacidad de pensar únicamente cuando desees hacerlo, y de no pensar cuando
no lo necesites.
Fuente: Russel Williams. Ni yo ni nada distinto de mí
Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquél, pues, que vosotros adoráis sin conocerle, a Éste yo os anuncio.
Hechos, 17:3

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