DESPIERTA A LA VIDA
DIVINA
Por sueño no me refiero a lo que experimentan cuando duermen, o a las
grandes aspiraciones que puedan tener, sino al sueño que se genera por
sumergirse en la materia. Por lo tanto, destruyan ese sueño. ¿Por qué?
Un sueño que no se satisface se convierte en una fuente de odio. Observen
como en los humanos el deseo de ser felices es un sueño.
Todo el mundo sueña con tener una gran casa, un hermoso coche, vacaciones
en el mar o en la montaña. Para los hombres de tener la “chica” más hermosa del
mundo, y para las mujeres de tener al “príncipe azul” más perfecto del mundo.
Todo eso es un sueño.
Por ejemplo, la señora se da cuenta que su marido es simplemente un
trabajador, un obrero con un lindo carácter, pero con una nariz tan torcida que
no es realmente el “Apolo” que ella deseaba. Simplemente es un obrero, y además
no tiene mucho dinero, y es un hombre cansado cuando regresa a la casa en la
noche. Así que la gran escena de amor, no hay que contar con ella.
Automáticamente su sueño se encuentra
frustrado y la mujer se vuelve resentida y le reclama todo a su marido
trabajador. El marido no comprende y ya ni quiere salir de la fábrica
exclamando a sus compañeros: “mi mujer ya no me quiere, incluso me odia y no sé
por qué”.
Así hay muchas mujeres que vuelven infeliz a
su marido, simplemente porque ellas querían un sueño y no un marido.
De la misma manera, hombres que hacen infeliz a su esposa, porque ellos querían casarse con una miss mundo, con
una mujer muy atractiva, pero con la edad la atracción va desapareciendo, y un
día el hombre la repudia, le reclama de no esconder sus “vergüenzas”.
Y la mujer cada vez que va a verse en el
espejo, va a odiar su cuerpo y va a acusar a Dios de hacerla envejecer, de
haber inventado los cabellos blancos, las arrugas y de quitarle la belleza.
Es por eso que les digo: desconfíen de los sueños, como si tuvieran el
diablo en frente de ustedes, para evitar esas desgracias y ese karma muy
pesado.
Al deshacerse de los sueños, podrán contemplar la magnífica vida que Dios
les ha reservado, una vida en la que pueden ser inmensamente ricos, y hermosos.
Esto es debido a que tan pronto como uno ya no vive en el sueño, sino en la
verdad, y que mira lo divino de frente. No hay límite a las bendiciones de
Dios.
Lo que es cómico y tiernamente humorístico, es que cuando un ser humano
llega a ese punto de belleza interior y de riqueza interior, aunque puede
fácilmente obtenerlas en el mundo terrenal, ya no le importa ser rico en la
sociedad o ser físicamente hermoso.
La ilusión es el peor enemigo.
El sueño es verdaderamente el anticristo que va impedirles de recibir a Cristo,
y ustedes no logran reconocerlo, porque él sabe muy bien seducirlos, entrar en
vuestras mentes, en vuestros deseos, manipulando vuestra substancia mental y
añadiéndole algo de placer.
Asi que sean muy distantes
con los sueños, atentos con los sueños que les surgen, como lo serían con una
serpiente que se les apareciera, justamente porque eso son, la serpiente
endemoniada de la Biblia, porque son la ilusión.
Vuélvanse un ser sin sueños y verán que la vida es mucho más bella sin sueños
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad. Y cuanto más sabio fué el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; é hizo escuchar,
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