La Presencia
siempre está
La
separación es imposible, pero es posible creer en ella. Mis creencias
determinan las vivencias que voy a tener en mi vida. No culpemos a nadie, no
busquemos excusas, no juguemos a ser víctimas. Cuando tu mente se aquieta,
cuando entregas tu error a la divina Providencia, Esta
siempre acude a ti. Aquiétate y conoce que Yo soy Dios, Salmo 46.
Basta
con estar alerta y se manifestará en las situaciones más simples. No esperes
trompetas celestiales ni cánticos angélicos. Ella está a la espera de que tú la
solicites, y a continuación simplemente tienes que retirarte. Ella se
manifestará en tu vida en proporción ―por así decirlo― a tu apertura de
conciencia. No eres mejor ni peor, ni más avanzado ni más merecedor. No
es una cuestión de mérito o demérito; sencillamente es la manifestación de lo
que siempre está aquí, y cada uno lo experimenta en función de su apertura de
conciencia.
Sigues viviendo, riendo, comiendo, relacionándote contigo mismo a
través de los demás. Pero ahora tienes plena conciencia de que hay algo que se expresa a través de ti y a través de todos, y no hace
falta ser conscientes para que suceda. Este algo siempre está presente, está
ahí, al servicio, sustentándolo todo y manifestándose por doquier; por eso se
le llama Presencia. (Omnipresencia de Dios.
Vivir en la zona de comodidad que nos ofrece el ego parece ser lo
mejor. Y al dejar de identificarme con él, parece que algo muera en mí. Solo
cuestionándote tus valores y tus creencias permitirás que se manifiesten otras
realidades en tu vida. Invocar la Presencia ―al Espíritu Santo― te dará
tranquilidad y seguridad para entregar toda situación a Aquel que sabe lo que
es mejor para ti y para todos.
Uno se mueve en la Presencia, que es la Consciencia* que lo
sustenta Todo. Cuando dejas de identificarte con los valores que el mundo te
ofrece, te das la oportunidad de permitir que tu conciencia se expanda. Ya no
te aferras a los valores del mundo, donde todo es efímero. Vives plenamente,
evitas el juicio, te expresas sin oponerte a la verdad de los demás, dejas que se
te inspire y sabes que la Magna Presencia nunca da órdenes ni realiza
injerencia alguna. Su inocencia es prístina.
El Tú pregunta: ―¿Qué es la Presencia?
El Yo responde: ―Es la manifestación del SER, de la Consciencia,
en un instante de tu vida en el que puedes percibirla si tu mente se halla lo
suficientemente aquietada. Al sentir esta energía, este Poder, el intelecto le
llama Presencia como reconocimiento de que hay algo más que lo trasciende todo
y que está en Todo.
*El autor diferencia
entre Consciencia (que es Una y Universal) y conciencia (que es muchas e individual). Ver al
respecto el artículo: Conciencia y Consciencia
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