Morir
para ser yo"
25 Agosto 2016 - Desarrollo personal
Anita Moorjani explica que un día de
febrero de 2006 tenía que ser su último día: los médicos le habían pronosticado
unas horas de vida después casi cuatro años de tratamiento.
Seis meses más tarde, el Dr. Jeffrey Long contactó con ella para
conocer su experiencia de cerca. Long es médico oncólogo radioterapeuta en
Houma, Louisiana, y en 1998 fundó la NDERF (Fundación para la
Investigación de Experiencias Cercanas a la Muerte) para saber
si este tipo de experiencias eran reales. Tras todos estos años de
investigación “la respuesta es un sí rotundo”. En la web se recogen miles de
relatos de personas de todas las edades.
Moorjani cuenta en este video la vivencia del día mismo en el que
se suponía que tenía que morir. “...aunque parecía que mi cuerpo estaba en coma
y mis ojos estaban cerrados, yo era consciente de todo lo que sucedía a mi
alrededor....y no sólo en la habitación en la que me encontraba sino más allá
incluso”.
Dice que podía estar allí donde estuviera su conciencia y
que podía comunicarse al mismo tiempo con las personas que estaban allí con
ella y con las que no estaban, bien porque se encontraban en otro lugar o bien
porque, como su padre, habían muerto. Y explica cómo despertó del coma en el
momento en el que tomó la decisión de volver a su cuerpo “para vivir la vida
sin miedo”.
Después de esta experiencia, en sólo 5 días, sus tumores se redujeron al 70% y
en poco más de un mes recibió el alta para volver a su casa hasta que su cuerpo
quedó libre de cáncer. Esta experiencia cambió su vida por completo, su manera
de ver el mundo.
Para explicarlo, utiliza una metáfora que ilustra a la perfección la diferencia
entre vivir dormido y vivir despierto: nos propone imaginarnos en un almacén
completamente a oscuras por el que podemos movernos a la luz de una linterna y,
por un momento, tenemos la posibilidad de verlo todo iluminado y descubrir
todas las posibilidades que ofrece porque está lleno de cosas que ni siquiera
habíamos imaginado.
Cuando vivimos dormidos reducimos nuestro mundo. Vivimos como a
la luz de un punto iluminado por una linterna.
Moorjani resume 5 lecciones que ha aprendido de su experiencia: la primera,
debemos enfocar nuestra conciencia en el amor; la
segunda, vivir la vida sin miedo; la tercera, recordar que nacimos sabiendo
reír y compartiendo alegría; la cuarta, la vida es un regalo y debemos evitar vivirla
de forma rutinaria, cada situación es un reto; la quinta, ser nosotros mismos y
amarnos incondicionalmente.
El ser humano es un todo completo y la enfermedad es multifactorial. Curar un
efecto y no su causa puede provocar que el efecto cambie de forma. La mente
consciente deja de culpar, de
proyectar en los demás la causa de sus males, la mente consciente se sabe
responsable, es una mente que vive en la compresión, en la ausencia de miedo y de culpa. Es un estado de
aceptación total. En el libro Yo soy tú: la mente no dual, Enric Corbera nos dice: “una vez se
toma conciencia, se llega a este estado de comprensión y se confía en el
desarrollo del proceso curativo”.
"Era consciente de mi cuerpo físico pero ya no estaba unida a
ese cuerpo, me sentía como si pudiera estar en todas partes al mismo
tiempo”.
Anita Moorjani.
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