La
vida a través de una pantalla
06 Junio 2018 - Relaciones interpersonales
¿Te
has fijado cuántas veces miras el móvil al día? de todas ellas… ¿cuántas eran
realmente necesarias? Observa cuando vas en el metro o por la calle, ¿cuántas
personas están inmersas en su propia realidad virtual?
En las últimas décadas hemos podido observar un creciente número de adeptos a
las nuevas tecnologías. Llegando incluso a crear una nueva dimensión en las
relaciones interpersonales, la
dimensión tecnológica. Poco a poco, hemos ido sustituyendo el trato personal por
uno más distante, en el que en vez de relacionarnos cara a cara, lo hacemos de
pantalla a pantalla, o de monitor a monitor.
En muchos sentidos
hemos sustituido el mundo real por una experiencia digital. Podemos
estar sentados en una cafetería con amigos mientras nos comunicamos mediante
redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea con otras personas que
no se encuentran allí, descuidando y sin disfrutar plenamente la presencia
auténtica, la de aquellos que tenemos justo delante. Fíjate en tu próxima
reunión de amigos o comida familiar,
¿ha supuesto este desarrollo una evolución o una involución en tu vida personal?
Es posible que, sin saberlo, algo aparentemente inofensivo y
habitual pueda estar tomando las características de una adicción.
Presta atención al momento en el que recibimos un nuevo «like» o un comentario
positivo en las redes sociales, ¿cómo te hace sentir? ¿qué pensamientos
surgen?. No
hay nada malo ni negativo en usar las redes sociales, sin embargo, tomar conciencia de para qué las usamos
puede ayudarnos a conocernos mejor a nosotros mismos. ¿Qué
tipo de foto tengo puesta en mi perfil? ¿qué quiero transmitir? ¿qué parte de
mi quiero que vean…y qué parte no?.
Muchas de las ventajas que ha supuesto la llamada popularmente «sociedad de la
tecnología» son las facilidades para compartir y recibir información. Cualquier
contenido se encuentra a nuestra disposición, a la espera de tan solo un
«click» para su visualización. Esto pudiera parecer, a priori, una gran
innovación, pues no tenemos que esperar para obtener aquello que deseamos ver o escuchar.
Sin embargo, esta
recompensa inmediata puede convertirse en un arma de doble filo ya que, debido
la facilidad para obtenerla, puede verse reducida nuestra tolerancia a la
frustración.
Al hilo de esto último, podemos observar otro cambio significativo. Los
programas de televisión solían tener un punto final. Cuando terminaba el
capítulo, irremediablemente había que esperar un tiempo determinado para poder
ver el siguiente. Las
tecnologías e internet nos proporcionan contenidos virtualmente infinitos, en
el que somos nosotros lo que tenemos que decidir cuándo hemos tenido suficiente,
cuándo es hora de parar. Usar estas tecnologías requiere de nuestra
responsabilidad. Esta abundancia puede constituir una gran ventaja o, por el
contrario, un gran medio de evasión de la realidad que
nos rodea.
Como dice el artista David Byrne “La tecnología también ha
inundado de música el mundo… Ahora el silencio es la rareza por la que pagamos
y saboreamos”.
Antes de volver al ordenador, la Tablet o el móvil, tómate un momento, respira,
observa y pregúntate ¿para
qué me sirve conectarme a internet, al móvil o a un videojuego? Quizás
puedas plantearte, ¿lo estoy usando para evadirme? Si es el caso, ¿de qué te
quieres escapar?, podríamos plantearte ¿estoy usando la tecnología para mejorar
mi vida, o para evadirme de ella?
Cuanto más peso le
demos a vivir desde esta otra realidad, más nos perderemos de lo que nos sucede
en la «vida real». Una puesta de sol, una reunión con los
amigos, o simplemente pasear… ¿te permites disfrutar de estos momentos?
Las tecnologías nos han servido para evolucionar y estar más interconectados que
nunca con los demás pero cuando, en lugar de experimentar el momento presente,
lo vivimos desde una realidad virtual, nos perdemos todo aquello que
pretendíamos mejorar. ¿Utilizas
las nuevas tecnologías para sustituir o para complementar tu experiencia
personal?
“Hoy, hablando de tecnología, no sólo se
debe tener en cuenta el hardware (el instrumento, el aparato...) y el software
(las reglas que permiten usar el hardware), sino también lo que se llama el
brainware (knoware), (el porqué, cómo, cuándo, dónde... Usar el hardware y el
software).”
Agustí Chalaux.
/www.enriccorberainstitute.com/blog/la-vida-a-traves-de-una-pantalla
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