¿POR QUÉ LOS HUMANOS DESCIENDEN A LA TIERRA?

 

Conferencia del Maestro Pastor, repuesta a la pregunta: ¿Porque los humanos descienden a la tierra?

Los humanos descienden a la Tierra para evolucionar, y en su vida diaria ellos experimentan con diferentes acontecimientos, ellos tienen enfrentamientos y problemas, es una confrontación continua con otras fuerzas, con otros estados mentales, con otros estados de conciencia y con otros bloqueos.

Todo esto es como un teatro, un campo donde todos ustedes tienen el derecho de descubrir la vida de la manera que ustedes quieran y como ustedes puedan.

Y es por eso que como lo dije antes, ustedes no tienen que esperar que el mundo sea perfecto, porque un mundo perfecto sería un lugar inútil para evolucionar.

Un mundo perfecto dejaría de tener valor para evolucionar debido a que el individuo no podría ejercer su libertad para aprender algo.

Es como si existiera una escuela con todos los fondos necesarios para hacerla funcionar, con los mejores maestros, con los mejores instrumentos, con los mejores libros, pero que no aceptaría a los estudiantes que necesitan aprender, sino únicamente a los estudiantes que ya lo han entendido todo.

Comprenderá entonces que a esta escuela, ningún estudiante iría porque, de hecho, son solamente los grandes eruditos quienes podrían ingresar en ella, o sea aquellos que ya tienen el conocimiento y que por lo tanto ya no necesitan aprender.

 Pero una escuela no está allí para enseñar a los que ya saben, esa no es su vocación.

La función de una escuela es justamente de darle la bienvenida a los que no saben, y formar una estructura para enseñarles, y esta estructura está organizada por los que ya saben. Y los maestros intentan, tanto como ellos lo puedan, mantener la calma para que los estudiantes puedan tener un lugar donde estudiar.

Pero ustedes conocen bien el ambiente de las clases cuando estas se ponen agitadas.

Saben que los estudiantes se comportan de una manera extraña incluso si el maestro llega con su autoridad. Hay estudiantes que no quieren aprender nada y solo se la pasan haciendo doruido, mientras que otros estudiantes aprenden muy rápido y con buena voluntad.

Pues bien, la Tierra es exactamente así, una escuela con aquí y allá, dispersado por todo el mundo, de maestros, iniciados y mesías que llegan cíclicamente para enseñar a los humanos cómo vivir.

Pero luego, dentro de esta escuela que es la Tierra, las personas son libres de experimentar y aprender como ellas quieran, ya sea de la manera constructiva siguiendo los consejos que les dan los maestros, o de la manera negativa confrontándose al karma negativo de sus malas acciones.

Y ahí reside todo el interés de la encarnación.

Si ustedes estuvieran en un planeta donde todo estuviera regulado para tener una historia que parece ser la de un mundo ideal, un mundo perfecto.

Pues resulta que nadie sería feliz, porque nadie podría experimentar, incluso si tienen que experimentar equivocaciones para descubrirlo. Y allí, los más jóvenes me entenderán, porque ellos saben lo importante que es experimentar, incluso si se cometen errores.

 Ellos se dicen a sí mismos:

« Incluso si puedo estar equivocado, yo quiero hacerlo de todos modos, porque es mi vida, porque quiero moverme, porque quiero experimentarlo. »

Y si algún Dios, en nombre de un mundo perfecto, comenzara a impedir esta experimentación, entonces el individuo ni siquiera podría evolucionar.

Así que no tiene sentido establecer un plan de evolución si no se les da al mismo tiempo a los humanos la libertad para experimentar, y por consiguiente, la libertad de actuar, la libertad de hacer, la libertad de confrontarse a las consecuencias de sus propios actos.

Y ahora seguramente ustedes me van a argumentar:

Pero si con el pretexto de tener que evolucionar, debemos de tener la libertad de acción, la libertad de cometer errores.

Pero si con ese pretexto debemos también soportar los errores de los demás, incluso en los casos más difíciles en donde uno arriesga su vida, como es el caso de confrontarse con un asesino, o con un violador, o con un ladrón, o con un terrorista.

¿No debería Dios intervenir de todos modos para proteger a los demás?

Por supuesto que esta es una pregunta importante, y no piensen que los guías, los maestros o el consejo supremo que se ocupa de la evolución de la humanidad descuidan esta pregunta. Para nada.

 Pero el hecho es que la ley del karma fue instaurada justamente para lidiar con esto. Y es así que aquel que comente un prejuicio contra alguien, se encontrará posteriormente con el mismo tipo de daño que él cometió.

 Pero también la victima que sufre de un daño del cual ella no era responsable, ella será favorecida con una ayuda superior que no habría recibido normalmente.

 Y no es que la divinidad le de un pequeño regalo en compensación:

 « Bueno, ya que sufriste de ese acontecimiento que no estaba planeado, ya que sufriste cuando no era tu turno, te damos un boleto para tener derecho a la felicidad en tu próxima vida. »

NoNo es una compensación a la ligera la que se hace. Sino que realmente es el ojo divino que desciende hasta la Tierra y que toma en consideración toda la situación, y que trata de compensar diez veces, veinte veces, cien veces más por la injusticia que se ha cometido.

Ahora bien, la ley del mundo siendo el equilibrio y los guías siendo tan numerosos entre los humanos, usualmente aquellos que no lo merecen no van a soportar estos eventos.

Lo que no significa que ellos no los vayan a subir, sino que estos eventos no los van a hacer sufrir. Porque allí también hay otra ley que el individuo también debe de aprender si quiere vivir adecuadamente, y esa ley es el principio del desapego.

Por ejemplo, para un individuo X experimentar un robo, esto representará la peor catástrofe para él porque ese individuo se dirá a sí mismo:

« Trabajé tan duro para comprar todos estos aparatos: la televisión, la videograbadora, la computadora, el refrigerador, etc. ¿Por qué esta sociedad tiene gente tan mala que disfruta robándote todo? »

Y es todo un drama el que esa persona va a experimentar, y entiendo que este individuo sienta eso. Pero, por otro lado, otra persona con una conciencia más despierta, y no estoy hablando de elevación sino simplemente con un mayor discernimiento, esta persona se dirá a sí misma:

« Bueno, es un hecho que no es nada agradable lo que me acaba de suceder, y ahora voy a tener que volver a recomprar todo de nuevo otra vez, pero yo tengo la fuerza, yo soy un ser vivo que no se deja  vencer por la desgracia.

No permitiré que este evento me destruya incluso en mi moralidad. Que el ladrón se lleve las joyas, los televisores, los refrigeradores, las mesas, lo que él quiera, pero para mí este evento no me aplastará. »

¿Y cuál es la importancia de reaccionar de esta manera?

Porque ustedes me van a decir que es fácil de imaginar reaccionar así, pero en la vida de todos los días ustedes no ven qué es lo que actuar de esta manera pueda aportar.

Y yo les respondo que actuar de esta manera tiene un valor muy importante, porque demuestra el significado que ustedes le dan a la vida. Hay quienes se derrumban por haber sido robados y por lo tanto eso muestra que esos individuos viven solo en relación con lo que ellos poseen.

 Viven en relación con su videograbadora, viven en relación con su televisor, en relación con el color de su sofá, en relación con su tapiz, etc.

Y está el otro individuo, el que reconoce que no es muy agradable haber sido robado, pero que vive de acuerdo con las leyes reales y sabe que la vida real está en su interior.

Su vida no está en la videograbadora que poseía, ni en la televisión, ni en los elegantes muebles que había comprado. Todos estos son solo accesorios momentáneos. Pero su vida real, su valor real, su verdadera riqueza está en él, y esa es la gran diferencia.

Si ustedes quieren vivir de forma libre, ya no tienen que vivir de acuerdo con lo que ustedes tienen. Porque si viven de acuerdo con estos objetos, con estos estereotipos, con estos valores secundarios, inevitablemente tan pronto como un ladrón les robe la videograbadora, o tan pronto como esta se rompa, entonces vuestra vida también se detendrá.

 Y del mismo modo, si basan los valores y el significado de vuestra vida en vuestro negocio, entonces tan pronto como vuestro negocio quiebre, automáticamente también vuestra vida se arruinará.

 Y si basan los valores y el significado de vuestra vida en los valores que les dicta la sociedad, entonces tan pronto como esta sociedad se desmorone, entonces ustedes también se derrumbarán.

 Y esto siempre sucede porque ustedes, una y otra vez, están posicionando el significado y los valores de la vida en algo que se encuentra fuera de ustedes y no dentro de ustedes.

Esta sociedad en la que ustedes viven actualmente ha traído cosas buenas, incluso muy buenas, pero también ha traído cosas muy malas.

Y entre ellas está precisamente ese gran culto que ustedes hacen hacia el consumismo, desplazando así el concepto de los valores reales.

En el pasado, un hombre era feliz porque estaba frente a su tierra, porque trabajaba su tierra, porque veía pasar las estaciones y trabajaba en relación con esas estaciones.

Había un equilibrio, una armonía. Él estaba contento con el fruto que le daba la tierra, amaba su tierra y la tierra se lo devolvía. Había una relación de amor con la vida.

Y les acepto que eso no es suficiente para evolucionar, eso es cierto, también es necesario aprender en todos los otros planos, ya sea de manera científica, espiritual o esotérica, pero sin descuidar el valor de la vida, y esto es lo que el hombre actual ha olvidado.

Entonces el hombre se pone a hacer sustituciones y comienza diciéndose a sí mismo: yo existo si tengo un buen trabajo, o yo existo si me caso con una persona atractiva, o yo existo si alcanzo un gran nivel social, o si tengo mucho dinero, o si tengo un apartamento en una zona que está de moda, o si tengo un auto de lujo, etc.

Y así el hombre se va esclavizando detrás de muchas posesiones que cada vez lo van agobiando más y más, y esta es la causa de que haya tantas neurosis, tanto stress, tanta falta de energía y tanto miedo hacia la vida, y es por eso que ha llegado la hora de destruir vuestra sociedad actual.


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