¿PORQUE EL SACRIFICIO DE CRISTO?
Cuando uno se cuestiona sobre la naturaleza del Cristo, su función, el motivo de su trabajo, uno está obligado al mismo tiempo de considerar la naturaleza de la Vida.
No se puede separar el Cristo de la vida. Es un poco como si a nivel cósmico,
se requiriera a un Ser de una tal magnitud, que gracias a esa envergadura se
volvería el receptáculo de la vida. Exactamente como la sangre en el interior
del cuerpo es el receptáculo de la vida en el ser humano.
La sangre oscila en armonía perfecta con el ritmo vibratorio de la materia, lo que le permite impregnar a las células y aportar la vida a las células. Y al mismo tiempo en su aspecto sutil, diría gaseosos, la sangre es capaz de vibrar de manera relativamente emocional, lo que le da una directa incidencia sobre el sistema nervioso.
Es por esa razón que hay siempre una gran relación en el místico, entre el
símbolo que representa la sangre (durante la misa, por ejemplo) y su elevación
durante la oración, porque la sangre es lo que representa el sistema de
circulación del alma en el mundo físico.
Hablo de la sangre para llegar a una imagen muy simple, que es la del
sacrificio del Cristo. Sin embargo, cuando se habla del sacrificio del Cristo,
no necesariamente se debe siempre recordar a la Cruz. Los sacrificios físicos
no significan nada para un Gran Iniciado. Entonces,
¿Qué quiero
decir por sacrificio, si no me refiero a la Cruz?
Hablo de un sacrificio mucho más grande, un
sacrificio que es de nivel cósmico. Así lo llamarían si vuestra conciencia lo
contemplara.
Cuando hay Creación, se requiere que las almas vengan de alguna parte. No se
puede crear las almas así nada más por pedido, por configuración de las
energías o emisión de sonidos. Todo el mundo se imagina que el hombre apareció
un día, porque Dios pronunció un sonido. El sonido salió de ÉL y al otro lado
del sonido se creó un pequeño hombre, quien desde entonces trata de volver a
encontrar el sonido primordial.
Eso no funciona exactamente de esa manera en el Cosmos. Si hay vida, si se da
el fenómeno de la vida, es porque esta vida fue extraída de otra vida, es
porque pertenece a una vida más grande que ella, la cual se subdivide para
constituir las pequeñas diferentes vidas.
Imaginen una mujer embarazada. Si ella cumpliera la labor creadora como Dios,
esa mujer no sólo estaría formando un cuerpo, dando de todas las sustancias que
componen su cuerpo. Ella tendría además que dar esa cosa sutil e indescriptible
que se llama su alma. Lo qué significa que al momento de dar a luz, una parte
de de su alma le sería tomada para poder animar a ese cuerpo.
Ese es el sacrificio del Cristo. Es por eso que se dice que el Cristo está al
interior de todos ustedes. Y como tal, presente en la Tierra en todo momento, a
través de cada ser.
Cuando se comprende que la esencia del Cristo es la esencia de toda vida en el Universo, es más fácil entender cuál es la verdadera naturaleza humana. Ustedes
deben ser entonces capaces de concebir sobre que tienen que trabajar, cómo
deben trabajar, cuál es su verdadero deber.
Si saben de qué están constituidos, si conocen vuestra esencia, ello les da
toda una línea de acción a seguir, ello les da todas las intuiciones favorables
para poder edificar vuestro propio camino, sin necesidad de tener que mirar en
el camino de los otros.
Es lo que debe hacerles al mismo tiempo comprender que la humanidad en realidad
es un solo Ser. Y que no es simplemente por simpatía, por fraternidad, por
idealismo, que los hombres deben considerarse hermanos, sino porque realmente
lo son. Si los seres humanos se imaginan estar separados los unos de los otros,
la fraternidad solo se da a un nivel intelectual, pero esta se vuelve tangible
si se sabe que los humanos están unidos en su esencia.
Pastor (maestro de sabiduría, 21-10-89)
EN EL VIVIMOS NOS MOVEMOS Y EXISTIMOS. Hechos 17:28

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